Doma natural. Clinic en Las Dolinas (Arredondo, Cantabria)

La doma natural o “horsemanship” que muchos llaman, es una disciplina ecuestre que se centra en mejorar la relación entre los humanos y los equinos de una forma “natural”, sin sometimiento, basado en la comunicación, la etología y el conductismo.  El “horsemanship”  es lo que conocemos como “doma natural”, “equitación natural” o “doma etológica”. 

El fin de semana del 17 de Julio, se llevó a cabo en el Centro Ecuestre Las Dolinas (Arredondo, Cantabria) uno de los muchos clinics de doma natural que se llevan a cabo en este centro.  Se  contó con la presencia de Dominique Gómez del Rancho La Luna (Seña) y Eduardo Salgado, quienes además de enseñar la parte teórica de la doma natural también pusieron todo en práctica a través de cuatro “juegos de control” con los caballos.  Un fin de semana soleado en donde también disfrutamos de comidas y cenas acompañadas de conversaciones sobre historias de caballos y domadores y unas vistas inigualables.

La historia de la doma natural se remonta a dos personajes importantes que marcaron un antes y un después en la forma en la que nos relacionamos con los caballos.  Ellos fueron Tom Dorrance y su alumno Ray Hunt quienes son considerados padres del “horsemanship”  tal cual conocemos ahora.  Tras ellos han seguido una generación o dos que han ido evolucionando el “horsemanship” añadiendo un poco más de ciencia y en donde cada uno ha ido aportando sus “métodos” para hacer entre todos esta disciplina más conocida a favor del cuidado y bienestar de los caballos.  Entre ellos se encuentran nombres como Buck Brannaman, J.Lyons, Pat Parelli o Chico Ramirez.

Hasta día de hoy, en todo lo que compete a la relación humano-caballo, se ha valorado únicamente “el qué” pero no el “cómo”.  Se puntúan las competiciones pero no la forma en la que se tratan a los caballos en ellas por ejemplo.  Una cosa es hacer saltar a un caballo y otra pedirle al caballo que salte.  En esta diferencia es donde radica la doma natural vs el resto de domas. Tenemos que entender que nada de lo que hacemos hoy con los caballos a ellos les apetece hacer o lo harían de forma natural. Es por ello que la doma natural se centra en saber cómo pedirle al caballo que haga lo que nosotros queremos que haga a través de la comunicación.  Esta comunicación se centra básicamente en lo que se llama estímulo-respuesta.

Para poder comunicarnos con un caballo, primero hay que entender cómo piensa y conocerle en profundidad, si no va a ser imposible comunicarnos con el  y aquí es donde entra en juego la “etología” entendida como el estudio del comportamiento animal (entre ellos el comportamiento humano).

Por ejemplo lo  primero que hay que entender es que el caballo está acostumbrado a vivir en manada. Que en la manada existen los líderes que suelen ser yeguas que además de haber demostrado su valía para el liderazgo, suelen ser de las más viejas. Que la comida no es lo que principalmente les motiva por lo que si queremos meter en un remolque a un caballo asustado, no lo conseguiremos con comida.  Tenemos que saber que además de que son extremadamente sociables, no son depredadores sino que suelen ser presa y por ello son altamente asustadizos.

¿Cómo pretendemos pues domar un caballo sin conocer todas estas peculiaridades de su forma de ser y relacionarse?

Para ser capaces de cambiar o modificar la conducta del caballo, además de la etología entra en juego el conductismo, que nos enseña después de haber conocido al caballo, saber qué refuerzos negativos o positivos pueden hacer que consigamos que el caballo tenga ganas y disfrute de lo que nosotros queremos que haga.